Desde que la fotografía liberó a la pintura de la obligación de representar la realidad, además de interpretarla, ha pasado mucho tiempo y en ese recorrido, la fotografía ha evolucionado hasta campos insospechados y ahora da un paso más gracias al mundo digital, que a su vez, libera a la fotografía “tradicional” de la obligación de representar la realidad.
Esta interpretación de la realidad siempre ha existido, pero se ha mantenido en la mayoría de los casos dentro de unos límites, limites marcados por el arte figurativo* en muchos casos cercano al realismo, en los que había que reproducir lo fotografiado con nitidez; una nitidez que había que conseguir tanto con el enfoque, como con velocidades suficientemente rápidas para congelar cualquier movimiento. Claro está que hemos utilizado la profundidad de campo para centrar la atención del espectador y el que algún elemento de la imagen estuviese ligeramente movido para dar vida a la foto.
Las velocidades (de obturación) lentas, se aproximan a la cinematografía ofreciéndonos múltiples posibilidades para crear nuestras imágenes.
Al igual que el movimiento proporciona al cine su dimensión con el movimiento interior al plano, el de la propia cámara y la velocidad en el momento de capturar o reproducir la imagen, la fotografía se vale también de esta forma de plasmar la cuarta dimensión.
Convertir los sujetos, los puntos de luz y las sombras en líneas, además de poder transparentar, diluir difuminar y multiplicar los elementos que aparecen en la imagen son algunas de las opciones que nos ofrece las velocidades (de obturación) lentas.
Aunque las opciones que nos ofrece la fotografía digital en la postproducción nos permiten realizar múltiples efectos no pueden acercarse a la unicidad de la imagen tomada con una velocidad lenta, que por múltiples factores, siempre será una imagen única e irrepetible, en algún grado más única e irrepetible que cualquier imagen capturada por una cámara fotográfica.
Hekival.
*Este término se usa para referirse a la representación de imágenes reconocibles del mundo que nos rodea.
